Belleza

¿Dry brushing?

Cepillar la piel es una de las mejores formas para mantenerla sana y bonita. La modelo Miranda Kerr, una de las firmes defensoras de esta máxima, lo demostraba recientemente colgando un vídeo en su Instagram en el que masajea de arriba a abajo sus piernas con un cepillo de madera. La técnica, conocida en inglés como dry brushing, no es nueva, pero cada vez cuenta con más adeptas. Gwyneth Paltrow o Joanna Vargas, facialista de Naomi Watts y Julianne Moore, son solo un par de ejemplos más del furor que despierta entre las celebridades.

“Actualmente hay un boom por todo lo que pueda resultar natural y también por los accesorios de belleza que van más allá de los productos cosméticos”, explica a S Moda Bella Hurtado desde el equipo técnico de la marca Aromatherapy Associates, acerca de las razones detrás del creciente interés por esta técnica milenaria. Ya la practicaban, cuenta, las tribus latinoamericanas o las vertientes ayurvédicas hinduistas, pero en Occidente siempre ha habido mayor tradición por los exfoliantes granulados de toda la vida. Al menos, hasta ahora.

¿Para qué sirve esto del dry brushing?

El efecto que el cepillado en seco produce en la piel es similar al de un exfoliante. La ventaja es que no implica gasto de producto, es muy cómodo y se puede realizar a diario, ya que causa menos impacto sobre la piel que ciertos cosméticos granulados. Además eliminar las células muertas de forma natural sin alterar el manto ácido de la piel que la protege contra bacterias, hongos e infecciones. Y, sí, también es aplicable al rostro.

La facilista Mariona Vilanova, firme defensora de esta técnica, asegura que si cepillamos la cara a diario “en una semana veremos resultados en el lustro de nuestra piel y en el tono luminoso, uniforme, rosado y suave”. Según cuenta la experta, el cepillado en seco tiene muchos beneficios: activa el sistema linfático; estimula el flujo sanguíneo mejorando la regeneración celular; limpia los senos paranasales y ayuda a que las toxinas atrapadas se drenen mejorando la luminosidad de la piel y, además, favorece la desinflamación de los ojos y redibuja el óvalo facial.

¿Qué cepillo necesito?

Lo más recomendable es elegir uno que tenga un asa que permita su adecuada sujeción y cuyas cerdas estén perfectamente recortadas para asegurar que se trabaja de manera uniforme. “También aconsejaría que tuviera las puntas redondeadas, para que el proceso de exfoliación sea efectivo sin causar irritación en el tejido”, apunta Hurtado. El Body Brush de Aromatherapy Associates, por ejemplo, está hecho con cerdas de agave y puntas redondeadas para evitar los arañazos.

Del mismo modo que ocurriría con una exfoliación al uso, en el caso de querer aplicar esta técnica al rostro, es necesario contar con un cepillo específico. Lo ideal es elegir uno fabricado utilizando materiales naturales, como los de pelo de cabra que resultan muy suaves para la piel y son muy efectivos. «La marca sueca Iris Hantverk, por ejemplo, manufactura sus cepillos de forma artesanal. Me encanta la calidad y el tacto que tienen”, confiesa la facialista. El truco de experta es utilizar un cepillo en cada mano, haciendo el masaje con las dos a la vez, de manera que se note la simetría de los gestos. “Así evitaremos estimular más un lado que el otro y siempre es más placentero”, opina.

¿Cómo y cuándo me cepillo la piel?

Antes de la ducha y con frecuencia diaria. Esas son las dos pautas básicas del manual de uso de esta técnica. “Como cualquier tratamiento, si se realiza solo esporádicamente, será difícil ver los resultados deseados. Por eso merece la pena hacerlo a diario dedicando unos segundos a cada región en círculos ascendentes”, explica Hurtado. Es importante trabajar suavemente con movimientos constantes y duraderos. Apretar el cepillo, igual que presionar los gránulos de un exfoliante, es un error puesto que aumenta las posibilidades de inflamación y desequilibrio de la piel.

Según Hurtado, el orden para implementar el dry brushing en la rutina de belleza es el siguiente: exfoliación utilizando el cepillo, ducha, secado e hidratación. “La exfoliación no deja de ser un proceso de alto impacto, aunque positivo, y el agua también desequilibra la piel, por lo que siempre hay que hidratarla después, ya sea con productos en crema o aceite”.

En cuanto al cepillado facial, Vilanova también recomienda hacerlo por la mañana con la piel seca, antes de limpiarla. “Lo ideal es empezar por el centro del cuello hacia los lados de manera que vamos subiendo hasta la mandíbula”, apunta. Siguiendo sus indicaciones, luego bajaremos por detrás de las orejas llegando hasta la clavícula y ejerciendo una presión de ligera a media, de modo que se estimulen los nódulos linfáticos. Después saltaremos a la frente dibujando con los cepillos una palmera, hacia arriba desde el entrecejo y peinando arcos por encima de las cejas. Continuamos haciendo círculos suaves en el contorno de los ojos en la dirección del pelo de las cejas para después pasar a la zona de los pómulos. “Es importante mover el cepillo del centro del rostro hacia los lados e ir bajando hasta peinar la mandíbula y su parte de abajo hasta las orejas”. Para rematar podemos peinar el escote desde el centro hacia los brazos, dibujando arcos, también con la forma de una palmera. Según la experta, el cepillado no debe durar más de tres minutos. Después podemos lavarnos la cara y aplicar unas gotitas de un aceite facial haciendo un breve masaje para nutrir la piel. “Si lo hacemos antes de la ducha, nos protegeremos de la deshidratación del agua corriente en el rostro”, asegura.

¿Me deshago entonces del exfoliante de toda la vida?

No. El exfoliante de toda la vida y el cepillo deben utilizarse de forma complementaria y alternativa. “En pieles muy sensibles, de hecho, la exfoliación física no se recomienda en ciertos casos, puesto que puede agravar determinadas dolencias como dermatitis, soriasis o rojeces. Dependiendo de cada caso, en ocasiones recomendamos apostar por alternativas como los exfoliantes químicos con hidroxiácidos, enzimáticos (por ejemplo, con enzimas de papaya), o los retinoles, que ya han llegado también segmento de tratamientos corporales”, cuenta Hurtado.

Respecto a los exfoliantes faciales, Vilanova recomienda utilizarlos solo una vez al mes si se apuesta por el cepillado a diario. Además, el dry brushing es la alternativa perfecta para las pieles más sensibles que no toleran los exfoliantes clásicos, puesto que si se elige un cepillo de cerdas suaves resulta una técnica apta también para las pieles más delicadas.

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